Quiero compartir con ustedes algo que me pasó recientemente. Mientras predicaba la Palabra de Dios, el domingo 18 de noviembre del 2007, noté que alguien desconocido se acercaba al lugar de nuestra reunión... Era un hombre alto y delgado a quién nunca antes había visto de quién me percaté que de forma muy tímida se sentó a escuchar lo que predicaba esa noche.
Cuando terminé de predicar hice una invitación a todas las personas que estaban presentes para orar por ellos (después de haber predicado acerca de la fe en Jesús) para que Dios infundiera una fe mayor en nuestras vidas. También invité a quienes no habían recibido a Jesús como salvador para orar por ellos también... Entonces fue cuando ví que ese extraño visitante pasó y me pidió que orara por él porque quería recibir la salvación de Dios por medio de Jesús. Me regocijé en gran manera porque no todo mundo está dispuesto a emprender un camino junto a Jesús.
Una semana después, antes de empezar el servicio dominical, este hombre ya renovado y con suma alegría, me comenta lo siguiente: "Usted no sabe de donde Dios me rescató, y no se imagina lo que sentí aquel día mientras predicaba". Me manifestó que era de las personas que nunca visitaban una iglesia, aún cuando lo invitaban, si embargo ESE DÍA nadie lo invitó; antes de llegar al lugar donde estábamos iba caminando por la calle preguntándole a Dios qué iba a ser de su vida porque se encontraba al borde de la desesperación. No fue coincidencia que llegara a nuestro servicio, porque esta fue la respuesta de Dios a su conversación con Dios cuando vagaba por la calle. Con esto quiero decierles que no dejen de hablar con Dios respecto a establecer una relación más cercana con Él porque en el momento menos esperado Dios los abrazará para siempre!
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