No estoy de acuerdo con las ideas de Garibaldi en todo, pero siempre admiré su entusiasmo. Recuerdo haber leído que cuando iba hacia Roma en 1867, fue encarcelado. Les escribió a sus compañeros lo siguiente: "Aunque cincuenta Garibaldis sean arrojados a la cárcel, Roma deberá ser liberada". No le interesaba su comodidad personal, con tal que su patria fuese libertada. Si nosotros tenemos un amor parecido por nuestro Señor y por su causa, él ha de usarnos poderosamente en la edificación de su Reino.
Por D.L. Moody.-
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