11 de octubre de 2009

La Excelencia del poder de Dios. Parte II


Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros…
2 Corintios 4:7

En la reflexión anterior pudimos comprender que no tan solo hemos recibido el regalo de la salvación sino también que hemos sido llenos del poder de la excelencia de Dios.
Esta es una gran noticia de parte de nuestro Dios Jehová todopoderoso, pero lo que es triste es aunque todos somos llamados a utilizar este poder muchos no logramos hacerlo. Existen claves naturales que desataran ese poder sobrenatural en nuestras vidas para la Gloria de quien lo otorga.


Nuestra primera clave se encuentra en: 1 Crónicas 17:1, para este momento David tenía un peso en su corazón porque mientras él vivía en un palacio lleno de riquezas y comodidades, la presencia de aquel que le había otorgado la excelencia habitaba de tienda en tienda.


Este es uno de los sentimientos más hermosos que David pudo haber tenido en su relación personal con el Señor. El hombre conforme al corazón de Dios había recibido la excelencia de Dios en su vida desde muy temprana edad y él conocía bien que desde los tiempos de los jueces hasta su generación presente, el Señor había habitado de tienda en tienda. Como David, no iba a permitir que ese progreso sobrenatural que había recibido, no se reflejara también en ese lugar tan especial que le tenía a su Señor.


Muchas veces como cristianos recibimos la excelencia, siendo prosperados en todas las áreas de nuestras vidas, es mas en el ministerio adquirimos un crecimiento sobrenatural como nunca antes habíamos experimentado pero aquellos logros seculares son tan buenos y cómodos que nos hacen tan importantes y conocidos que el ministerio del Señor se ve descuidado y vamos dejando las cosas del Señor para ultimo. Ni siquiera nos preocupamos por supervisar y dedicarle tiempo a cada detalle funcional de la obra: el seguimiento a aquellos bebes espirituales, aquellas actividades de edificación juvenil y congregacional, aquellas estrategias para ensanchar el reino de Dios, etc. El Señor mismo dijo que mayor bendición hay en dar que recibir y él es el primero en vivir este principio, (1 Juan 4:10).


Cuál es la clave en todo esto?, déjame decirte que David logro interpretar el sueño de Dios, nunca antes nadie había decidido levantar casa a aquel quien era dador de la excelencia.


Quizás David no construyó el templo a Jehová por que como guerrero había derramado mucha sangre (1 reyes 5:3), pero la pasión y la necesidad que había en su corazón por el Señor era mucho mayor que pararse a lamentarse, quejarse o de hacer prejuicios de por que su hijo y no el, mejor aun dijo: ofreceré los materiales de construcción al templo de mi Señor, y lo hizo en excelencia y abundancia. (1 crónicas 22:5). David entendió que el seria el puente para que su hijo tomara el camino de Justicia que su Padre había decidido.


David tenía un buen deseo y una idea pionera para el Señor, pero a cambio se le otorgo el privilegio a su Hijo Salomón. Lo sorpréndete es que David aceptó obedientemente la respuesta inesperada del Señor y no cambio su estado de ánimo hacia El.


Muchas veces queremos hacer cosas buenas para el Señor pero el hecho de que sean buenas no querrá decir que es la voluntad del Señor. Al igual que David, estamos preparados para que alguna buena idea que se nos ocurra, el Señor decida que la ejecute otro?... recordemos que increíblemente a David se le había prohibido construir, más sin embargo el, muy bien sabia que nunca se le prohibió contribuir aun por encima de que otro levantara la obra.


La fidelidad del Señor acompañó a David hasta el punto de que el Señor acabo con todos sus enemigos dándole la excelencia a David entre los grandes de la tierra. (1 crónicas 17:8).
La excelencia del poder de Dios requiere de sumisión y dependencia total, esto nos acercara mas a la interpretación de los deseos de Dios, desatando así en nuestras vidas la Excelencia.


Oración: Señor, soy un vaso de barro en tus manos que cada día busca tomar la forma que te agrada aun esto sea por encima de mi voluntad. Ayúdame a comprender y aceptar cada día en mansedumbre tu carácter y designios para así ver tu Gloria en mi vida, En el nombre de Jesús, Amen.

Reflexion inspirada de predica: Apostol Fernando Ortiz.
D.S.

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