
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Proverbios 3:5
Muchas veces tomamos caminos conforme a nuestras propias decisiones, hacemos los cálculos matemáticos y de acuerdo a las garantías que nuestro intelecto o nuestras manos ofrezcan emprendemos el viaje a una conquista de un muy posible fracaso.
El pasaje de hoy nos dice esta palabra: fíate. En su original es batakj, la cual significa apresurarse a refugiarse.
El escritor al momento de escribir este proverbio sabía muy bien a quien inclinar nuestra dependencia ya que el mismo exhorta a que nos apresuremos a confiar de la providencia de Jehová.
Cuando tenemos batallas con hábitos que cuestan el desligarnos de ellos y en nuestra desesperación por agradar al Señor a veces sin darnos cuenta utilizamos nuestras fuerzas carnales, es posible que tengamos suerte y libremos la batalla, pero cuanto tiempo durara esa victoria?, solo cuando nos refugiamos en El Señor completamente es que podemos tener una victoria permanente y genuina. Conozco el testimonio de un Joven, que tenía problemas con la pornografía por más que lucho en pocas ocasiones obtuvo la victoria pero no tardaba en regresar al lodo, entonces un día decidió hacer algo diferente y eso fue: expulsar su televisor de su habitación y fue cuando comenzó a experimentar el tiempo en un proceso de oración y pureza para su alma así fue libre de esa atadura, el joven conoció en este proceso que al correr al refugió del Señor, el recibió la fortaleza como para no volver atrás. Sus pensamientos eran renovados cada vez que corría al refugio del Señor. El enemigo se vence solo cuando le cortamos la cabeza sin titubeos. (1 Samuel 17:51).
Pero más adelante el pasaje continúa diciendo que: no te apoyes en tu propia prudencia. La cual en su original es shaán y quiere decir sostenerse uno mismo.
Cuantas decisiones hemos tomado en nuestras propias manos y al final nos ha costado casi el mismo testimonio, solo porque al igual que Sansón diría que tengo la suficiente fuerza para defenderme de los filisteos y filisteas.
Sin embargo José hijo de Jacob no tenía la fuerza de Sansón y reconoció su naturaleza y prefirió huir de la tentación, solo porque El Señor estaba primero en su corazón.
Siempre que tú y yo nos refugiemos al amparo de nuestro Señor y decidamos permanecer, la garantía será la victoria de la conquista.
Amad@ lector, cuando un Padre le dice a su niño lánzate de ese extremo que con brazos abiertos yo te sostendré, el niño lo hace porque está confiado de que al final recibirá el refugio en los brazos de su Padre.
A veces cuesta deshacernos de esos hábitos desagradables a Dios, que dañan nuestra relación personal y en cierto punto olvidamos que la salvación solo nosotros decidimos si mantenerla o perderla.
Muchas veces tomamos caminos conforme a nuestras propias decisiones, hacemos los cálculos matemáticos y de acuerdo a las garantías que nuestro intelecto o nuestras manos ofrezcan emprendemos el viaje a una conquista de un muy posible fracaso.
El pasaje de hoy nos dice esta palabra: fíate. En su original es batakj, la cual significa apresurarse a refugiarse.
El escritor al momento de escribir este proverbio sabía muy bien a quien inclinar nuestra dependencia ya que el mismo exhorta a que nos apresuremos a confiar de la providencia de Jehová.
Cuando tenemos batallas con hábitos que cuestan el desligarnos de ellos y en nuestra desesperación por agradar al Señor a veces sin darnos cuenta utilizamos nuestras fuerzas carnales, es posible que tengamos suerte y libremos la batalla, pero cuanto tiempo durara esa victoria?, solo cuando nos refugiamos en El Señor completamente es que podemos tener una victoria permanente y genuina. Conozco el testimonio de un Joven, que tenía problemas con la pornografía por más que lucho en pocas ocasiones obtuvo la victoria pero no tardaba en regresar al lodo, entonces un día decidió hacer algo diferente y eso fue: expulsar su televisor de su habitación y fue cuando comenzó a experimentar el tiempo en un proceso de oración y pureza para su alma así fue libre de esa atadura, el joven conoció en este proceso que al correr al refugió del Señor, el recibió la fortaleza como para no volver atrás. Sus pensamientos eran renovados cada vez que corría al refugio del Señor. El enemigo se vence solo cuando le cortamos la cabeza sin titubeos. (1 Samuel 17:51).
Pero más adelante el pasaje continúa diciendo que: no te apoyes en tu propia prudencia. La cual en su original es shaán y quiere decir sostenerse uno mismo.
Cuantas decisiones hemos tomado en nuestras propias manos y al final nos ha costado casi el mismo testimonio, solo porque al igual que Sansón diría que tengo la suficiente fuerza para defenderme de los filisteos y filisteas.
Sin embargo José hijo de Jacob no tenía la fuerza de Sansón y reconoció su naturaleza y prefirió huir de la tentación, solo porque El Señor estaba primero en su corazón.
Siempre que tú y yo nos refugiemos al amparo de nuestro Señor y decidamos permanecer, la garantía será la victoria de la conquista.
Amad@ lector, cuando un Padre le dice a su niño lánzate de ese extremo que con brazos abiertos yo te sostendré, el niño lo hace porque está confiado de que al final recibirá el refugio en los brazos de su Padre.
A veces cuesta deshacernos de esos hábitos desagradables a Dios, que dañan nuestra relación personal y en cierto punto olvidamos que la salvación solo nosotros decidimos si mantenerla o perderla.
Lanzemosnos cada día a los brazos del Señor sin mirar atrás lo que agradable a la carne estamos dejando porque si volvemos la mirada, es posible que nos devolvamos, pero si lo hacemos decididos, sus brazos abiertos son fieles para recibirnos aunque lleguemos sucios. Gracias Papi!!!.
Oración: Señor hoy quiero darte las Gracias por que he conocido una vez más que me amas incondicionalmente aun yo te haya sido infiel. Papito vengo ante ti presentando mi vida y presentando ese habito que solo tú conoces su nombre y que con dolor en mi alma he practicado y no puedo más, te pido perdón y la gracia para no acusarme más, la fortaleza para no practicarlo más y el amor para que aun de este recorrido pueda ver tu buena voluntad manifestarse en mi vida, límpiame Papito, porque hoy he decidido renunciar al lodo del pecado. Me desprendo en este momento de todo aquello que intenta robar la santidad que me has dado. Desde hoy peleo en tus fuerzas y a tu modo Señor. En el nombre de Jesús amen y amen.
D.S.
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