Jesús es nuestra paz. Dios ofrece a todas las personas paz de corazón, pero sólo quienes reciben a Cristo pueden, en realidad, recibir ese regalo. El Espíritu Santo, que vive dentro de toda persona que cree en el Salvador, puede mantener fluyendo la paz como la savia de una vid a sus ramas. Pero, lamentablemente, esta fuente interna de paz es ignorada por muchos creyentes. Los cristianos mal informados creen equivocadamente que:
1. La paz es el resultado de las condiciones perfectas. Aunque fuéramos capaces de lograr una vida ideal en esta tierra, no podríamos mantenerla —ni tampoco la felicidad resultante— por mucho tiempo. Este mundo es imperfecto, y no dará paz en medio de las circunstancias.
2. La paz tiene que ser pedida a un Dios lejano. Esto es lo que piensan las personas que no entienden la unión que hay entre el Señor y sus seguidores. No necesitamos una paz que venga del cielo; podemos tenerla de inmediato por medio de Cristo, quien vive en nosotros.
La traducción de la Biblia al Día recoge hermosamente cómo debe ser un relación vital y tranquila con Jesús: "De la misma manera que confiaron en Cristo para que los salvara, confíen en Él también al afrontar los problemas cotidianos. Vivan en unión vital con Él, enraizados en Él, y nútranse de Él" (Col 2.6, 7).
No podemos ser obligados a salir de un estado de paz, a menos que decidamos buscar la paz fuera de Jesucristo. La paz es el resultado directo de mantener una relación correcta con Él. Ninguna fuerza o situación externas pueden alterar esa conexión; participamos de la poderosa vida de Jesús por medio de su Espíritu Santo.
23 de diciembre de 2009
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comentarios
1 Response to "Fuente de Paz"Hermoso articulo hermana.
Dios le bendice!
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