“…FORTALECEOS EN EL SEÑOR Y EN SU FUERZA PODEROSA” (Efesios 6:10)
En 1917 la ciudad de Áqaba parecía impenetrable. Si algún ejército hubiera osado acercarse a su puerto, habría tenido que enfrentarse a sus enormes cañones navales. Detrás de la ciudad se extendía, en todas las direcciones, un desierto inhóspito, estéril y seco. Al este, se encontraba el terrible y temido “yunque del sol”, las arenas calientes que bordean lo que ahora es la frontera entre Jordania y Arabia Saudita. Los turcos pensaban que Áqaba era inmune al ataque; pero se equivocaron. Lawrence de Arabia dirigió un escuadrón de caballería, formado por árabes, que pasó a través del “yunque del sol”. Estos hombres se ganaron el apoyo de los habitantes de la zona. El 6 de julio de 1917 penetraron en Áqaba desde el norte, y pillaron a la ciudad desprevenida. En la película dedicada a tal acontecimiento, es famosa la escena en que Lawrence de Arabia cabalga con sus soldados, montados en caballos y camellos, con él a la cabeza, galopando y pasando por delante de los gigantes cañones navales que no pudieron detenerlos. ¿Por qué? ¡Porque estaban mirando al lado contrario! Áqaba cayó, y con ella la dominación turca de Palestina, que fue remplazada por un mandato británico, el cual habría de dar paso posteriormente a la nación de Israel.
Los turcos fracasaron en su defensa de Áqaba porque cometieron tres errores: No conocían bien a su enemigo, no supieron reconocer sus puntos vulnerables y no tenían las armas apropiadas. Esto nos enseña algo:
1) debes conocer a tu enemigo. Satanás minimizará o incluso negará su existencia para convencerte de que “tú” eres el problema. De esa forma, combatirás contra tu carne en tus propias fuerzas, lo que te garantizará una derrota segura;
2) debes conocer tus puntos vulnerables. Sé sincero contigo mismo. Protégete antes de que llegue el ataque;
3) debes conocer tus armas. Si te armas con la Palabra de Dios, la oración protectora y la comunión con otros cristianos, estarás bien preparado para plantarle cara al enemigo.
Anonimo.
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