Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas… 2Corintios 10:3
El pasaje nos recuerda una vez más que en el momento que tú y yo aceptamos al Señor Jesús en nuestros corazones como soberano Rey, inmediatamente somos constituidos enemigos de Satanás y sus secuaces. Cristo tiene el ministerio de la salvación pero el enemigo tiene el ministerio de esclavitud eterna y cuando tratamos de abrir nuestros ojos ante esta realidad su enojo crece para hacer lo posible de que no podamos progresar en nuestro nuevo caminar, el usara cualquier estrategia y artimaña para amedrentar el pueblo escogido de Dios, pero depende de nosotros que podamos reconocer esos ataques con discernimiento para saber responder ante tales ataques.
En una ocasión compartía con unos hermanos de mi congregación acerca de un personaje llamado el Inspector Gadget, este sujeto inmediatamente se presentaba un adversario o una situación utilizaba inmediatamente sus herramientas, el las sacaba de su sombrero, en ocasiones las herramientas hasta le sobraban, no porque eran las necesarias sino más bien porque ni siquiera eran las que necesitaba, por otro lado a veces buscaba herramientas en sí creyendo que las tenía y no las encontraba. Por lo regular Gadget siempre sacaba la herramienta equivocada para defenderse y ahí se convertía en presa fácil.
Muchas veces como cristianos nos sucede lo mismo, Dios desea que tú y yo al momento de enfrentar al enemigo podamos reconocerlo aun este se disfrace de ángel de luz, y que podamos responder el ataque con armas de la milicia de Dios.
Es como aquel jefe que orgullosamente por el poder que tiene abusa de su personal física y verbalmente, pero como eres el siervo escogido de Dios y tienes la verdad, te preparas y amarras una cinta roja alrededor de tu frente, sostienes un cuchillo de palabras filosas en tu boca naciendo con esto un nuevo héroe y no tan solo defiendes la justicia de los demás sino también la tuya destruyendo así a ese injusto y abusivo jefe con tus propias manos públicamente, al igual que Gadget parece que la ira y falta de misericordia que pudiste sacar fue suficiente herramienta para vencer a este endemoniado. Pero te das cuenta que aun teniendo la razón y todo el mundo apoyándote quedas avergonzado y despedido del lugar de trabajo.
Cuando militamos en la milicia del Señor, nuestras herramientas serán las más poderosas del mundo, estas nos darán la templanza en el momento indicado, sabremos cuando hablar o cuando callar, utilizaremos la espada del Señor cuando sea necesaria y cualquier dardo que desee herir nuestro testimonio no tan solo nuestra coraza de justicia nos protegerá sino también aquel escudo de la fe que es la espera en la justicia de Dios.
Este es un tiempo de avanzar en la milicia con más oración, más palabra de Dios, más misericordia aun por aquellos que se dejan usar bien usados por el enemigo, para que así podamos madurar más y no dejarnos vencer empezando por nosotros mismos.
Dios te bendiga!
Ds
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