Bendito sea Jehová, Que oyó la voz de mis ruegos. Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado, Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré. Salmos 28 6-7
Cuando el salmista escribió estos versos, estaba esperando una respuesta de parte de Dios, pero estaba rogando y alabando su nombre.
Siempre que estamos esperando repuestas y entendemos que no llega tendemos a desesperarnos y dejar de rogar.
La palabra nos manda a perseverar en oración, velando en ella con acción de gracias. Y dando siempre gracias por todo al Dios y padre
Pero en este caso el Salmista bendijo a Jehová por escuchar su ruego, su clamor, entendiendo que El era su fortaleza y escudo y que aunque la repuesta no llego en el tiempo que el deseaba su corazón confió en Jehová, entonces al confiar tuvo paz y fue ayudado. Su corazón se llenó de gozo y alabo el nombre del Señor.
Al esperar repuesta de Dios, solo adoremos, alabemos y confiemos ciegamente, sin preguntar ¿Cuándo? y ¿Cómo se hará? Porque El es soberano y si prometió cumplirá y al recibir, ser agradecido como el leproso del libro de Lucas 17:15-16.
La única forma de ser agradecido con Dios es adorándole, postrándose delante de El y dándole toda honra y gloria porque suya es y se la merece. Amen ¡Aleluya!.
Dios te bendiga!
Dios te bendiga!

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