TU SILENCIO APAGARA EL FUEGO
“La blanda respuesta quita la ira: Mas la palabra áspera hace subir el furor. La lengua de los sabios adornará la sabiduría: Mas la boca de los necios hablará sandeces. Los ojos de Jehová están en todo lugar, Mirando á los malos y á los buenos. La sana lengua es árbol de vida: Mas la perversidad en ella es quebrantamiento de espíritu. El necio menosprecia el consejo de su padre: Mas el que guarda la corrección, vendrá á ser cuerdo”. (Proverbios 15:1-5) A veces decimos cosas que no deberíamos decir, frases y palabras producto de un corazón enojado o herido que es incapaz de medir consecuencias, sin embargo, solo después de disparar esa ráfaga pensamos que lo que dijimos pudo haber dañado a la otra persona.
Somos ligeros cuando nos dejamos llevar por el coraje, por lo que creemos que sucedió o por nuestra percepción de las cosas, siempre tendremos buenas razones para justificar nuestra reacción frente a eventos que nos afectan. Pero no solo es el tono en que se dicen las cosas, mas bien, es lo que se dice y de qué manera afectara a otros, porque toda palabras motivada por el coraje y la ira que produce un momento de tensión nos llevaran a decir cosas de las que después tendremos que arrepentirnos.
En estos casos, el momento es lo que determina todo, porque sencillamente nuestra manera de operar es incorrecta. Estamos acostumbrados a sentir, actuar y luego pensar, cuando lo correcto debe ser sentir, pensar y luego actuar.
¿Cuántos matrimonios han terminado por palabras que jamás tuvieron que decirse?, ¿Cuántos noviazgos con buen futuro se troncharon porque él o ella dijo algo que no debía o tomo una decisión impulsada por el enojo?, ¿Cuántas amistades hemos perdido por un momento de desacuerdo y donde impulsivamente dijimos cosas que nunca tuvimos que haber dicho? ¿Cuántos trabajos se pierden por un momento de ira frente a una injusticia? ¿Cuántas personas incluso han perdido la vida por un momento en que todos los sentidos se nublaron debido a la arrogancia de personas que se tornan momentáneamente irracionales?
Lo más deplorable en todo estos es que preferimos pagar el alto precio de perder grandes tesoros, antes que ser humildes, reconocer que nos equivocamos y pedir perdón a la persona que dañamos. Jesús dijo: “…aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”. (Mateo 11:29)
La próxima vez que te encuentres en un momento de enojo, guarda silencio. Recuerda Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar; porque la mansedumbre hará cesar grandes ofensas. (Eclesiastés 10:4). Aún este silencio no debe quedarse incubando la ira, debe ser un silencio que haga cesar las ofensas, un silencio como el de Jesús mientras era llevado a la cruz. Silencio que hará cesar las guerras y que luego se convertirá en palabras de restauración, perdón y vida. “En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente.”Proverbios 10: 19Como hijos de Dios lo importante no es exhibir lo que Dios puede hacer a través de ti, porque cualquiera puede ser instrumento de Dios cuando él lo decida, lo que realmente evidenciara que hemos sido transformados por su poder, su gracia y su amor son los frutos de esa transformación. Si Jesús es nuestro modelo, entonces debemos andar como el anduvo
Seamos mansos, seamos humildes, porque no se trata de demostraciones de poder, se trata de amor el cual cubrirá multitud de faltas
13 de abril de 2011
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