Jehová guarda a los sencillos… Salmos 116:6
Hoy día la vida es más difícil de encararla honradamente
más aun como Dios demanda de nosotros. Aquel día que dimos entrada a Dios en
nuestros corazones, haciéndolo soberano de nuestro caminar aconteciendo una manifestación
inexplicable.
Sucede que tenemos un ritmo de vida donde el circulo
de nuestro día a día se trata exclusivamente en la renta de la casa, los
impuestos que el gobierno introduce a la nación, la dieta, largas horas de
trabajo aunque desgaste mi cuerpo, la salud, lo que gano no es suficiente.
Amado hermano, afanamos tanto por estas cosas que son
necesarias; pero depende que tanto nos comprometamos a estas o si vivimos hasta
donde nuestra condición física o espiritual nos permite disfrutarlas, de lo
contrario viviremos en una agonía de un afán interminable que se robara aquello
que Cristo ha depositado en nosotros, su primer amor.
El mismo verso según la versión PDT dice textualmente:
Amo al Señor porque escucha mis oraciones. Jehová guarda a los sencillos,
aquellos que no dependen del abrigo del lujo y la vanidad para ser felices,
sino que dan gloria a Dios en el sustento que les provee, el sencillo sabe
reconocer que la moda social o el éxito de su vecino no manipulan sus emociones,
mas sin embargo vive cada tiempo de su vida conforme al abrigo de provisión que
el Señor le concede.
¿Ha considerado que Dios escucha tus oraciones?,
debemos ejercitar nuestra dependencia en Dios porque solo de esa manera
podremos aprender a vivir cada temporada de los abrigos provistos por Dios. Jehová
desea un pueblo prosperado pero si no tenemos control y siempre estamos
endeudados innecesariamente o por vanidad, además de vivir afanados, molestos e
insatisfecho no tendremos paz porque en estas condiciones el amor a Dios
mengua, por ende nuestras oraciones no pasaran del techo.
A veces perdemos el gozo por buscar una insignificante
jota o tilde a nuestras comodidades, quizás hoy tienes una nube de situaciones
que tú mismo diste lugar a ellas, pero quiero decirte que podemos practicar la
justicia, la sencillez y eso desatara que nuestras oraciones no tengan estorbo
para alcanzar el verdadero abrigo del Gozo de Dios.
En vez de lamentar nuestra condición, error o
circunstancia actual, demos un giro 360 grados de mentalidad, y aprendamos a
hablar con aquel que aun de las cenizas puede levantar a vida, aprendamos a
hablar con nuestro Padre, y por ser Padre nuestro, ¿qué hijo de su reino no escucharía
para sostenerlo?. Dios no concede caprichos pero si eres buen administrador de
su provisión, Él puede darte el abrigo de su sustento que tanto necesitas.
Porque todo aquel que pide, recibe... Mateo 7:8.
Dios te bendiga!

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