"¡Herencia del Señor son los hijos!" (Sal.127:3)
El regalo más valioso que pueda recibirse: amor verdadero, amor de Dios, Su amor manifestado en un niñito, ¡algo tan tierno y hermoso! Son benditos del Señor desde antes de nacer, y Dios los da a Sus hijos para Su servicio. ¡Los niños son Suyos, y Él quiere que nosotros los cuidemos y eduquemos! Los niños, al igual que las flores de tu jardín, son regalos de Dios, ¡pero su cuidado depende de ti! ¡Cuidar del regalo de Dios es parte de la Obra de Dios!
Si "instruimos a los niños en su camino, aun cuando fueren viejos no se apartarán de él" (Pro.22:6). Es muy posible que lleguen a realizar una tarea para Dios mayor que la que tú hayas hecho o llegues a hacer jamás, si simplemente los educas, enseñas y diriges bien; si les das buen ejemplo y los orientas hacia el servicio del Señor. "¡Y todos tus hijos serán enseñados por el Señor, y se multiplicará la paz de tus hijos!" (Isa.54:13)
¡Otra cosa maravillosa acerca de nuestros niños es que los tendremos para siempre! ¡Esas almitas recién creadas estarán para siempre con nosotros! ¡Si los educas bien y realizas bien la Obra de Dios que se te encomendó al recibir ese regalo de Dios, cuando llegues al Cielo te sentirás lleno de gratitud!
22 de septiembre de 2011
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