9 de noviembre de 2010

Dar más


Facilitado por: Leandro Ferreras

Ayer mi hija de tres años hizo algo que me hizo reflexionar y a la vez me dejó feliz: Le enseñamos que debe compartir con otros niños, por lo que nosotros como adultos compartimos con otras personas para que ella lo vea; pues no es lo mismo decir que hacer

Normalmente en los servicios de los domingos le damos cierta cantidad de dinero para que de una ofrenda. Como de costumbre le doy “su asignación” por así decir, y fue con su alegría habitual de bebé, y la depositó en la canastilla. Unos minutos después mi esposa (no sabía que yo le había dado dinero a la niña), le da unas monedas a la niña para que dé su ofrenda. Pero la niña le dijo unas palabras que nos hicieron reír, pero también reflexionar: Mami no quiero pocas monedas, quiero dar más, dame mucho.

Cuántas veces escuchamos “quiero dar más”? tal vez muy poco. Es muy fácil comprarnos más zapatos, más ropa, más lujos, y otros cosas más independientemente de nuestro nivel de riqueza o pobreza: El pobre tiene y quiere más, el rico tiene y quiere más. Qué le damos nosotros a Dios y a nuestro prójimo? Alguien dirá que Dios no necesita nada, y en verdad Él no tienen necesidad de nada material. Sin embargo “el que le da al pobre le presta a Jehová”. Parece difícil desprendernos de algo material y más cuando cuesta cierto sacrificio obtenerlo. “Quiero dar más”, pero no tengo mucho, “Quiero dar más” pero soy pobre “quiero dar más, pero no puedo”. Y a la vuelta de una esquina compramos sendos desayunos, sendas bebidas y suculentas comidas y decimos “Me lo merezco, para eso trabajo.

No es extraño ver estas actitudes cuando podemos dar algo. Sin embargo, a la hora de recibirlo nosotros cambia la historia. Por qué dar? Dar es una manifestación del amor de Dios entre nosotros. Cuando damos, ya sea dinero o algo material o nuestra ayuda desinteresada, estamos manifestando la grandeza de Dios en nuestras vidas, y por qué no, de nuestro propio ser. Por eso no es raro ver muchas justificaciones para no dar: Que si la economía, que si la escasez, que si no tengo. Pero siempre hay algo que dar. Si damos el bien, recibiremos el bien, si damos el mal, no recibiremos el bien. Es un camino de doble vía. Y, en esta vida, todos estamos por esa misma vía en algún momento determinado.

 No esperes tener para dar. Da lo que tienes en tu corazón, da lo mejor de ti, da tu mejor sonrisa, tu mejor servicio, tu mejor saludo, tu mejor actitud, siempre lo mejor de ti. Dios ama al dador alegre y no a su dinero. Él puso su naturaleza en ti para que otros vean su amor en tu rostro. Da más.

Cada uno dé como propuso en su corazón: No con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. I Corintios 9: 7

comentarios

0 Responses to "Dar más"

Escriba su Email:


 

Copyright 2007-2010 All Rights Reserved. Ministerios Perlas de Dios